Asociado a cada CUIT o CUIL, el resultado permitirá identificar clientes con mayor probabilidad de estar vinculados a eventos de fraude en pagos electrónicos.
La Comunicación “A” 8473 del Banco Central de la República Argentina (BCRA) establece un nuevo esquema de prevención del fraude basado en un score de riesgo que deberá utilizarse en la apertura de cuentas, el monitoreo de transferencias y la revisión periódica de clientes.
El objetivo es fortalecer los mecanismos de detección temprana de perfiles con mayor exposición al fraude en los distintos medios de pago electrónicos.
¿Cómo funcionará el nuevo score de fraude?
El modelo no será construido directamente por el BCRA. La autoridad monetaria suministrará mensualmente información sobre personas humanas a los administradores de esquemas de transferencias inmediatas, quienes deberán desarrollar una metodología común para generar un puntaje o ranking de riesgo de fraude asociado a cada CUIT o CUIL.
Para elaborar ese score, los administradores deberán utilizar:
- La información provista por el BCRA.
- Los datos de la Central de Prevención de Fraude prevista en la Comunicación B 13117.
- Información transaccional que procesen y acuerden compartir dentro de los esquemas de pago.
El resultado será una calificación predictiva que permitirá identificar clientes con mayor probabilidad relativa de estar vinculados a eventos de fraude en pagos electrónicos.
Cómo recibirán la información bancos y PSP
Los administradores de los esquemas deberán distribuir el score sin costo mediante dos canales obligatorios:
- Un archivo mensual actualizado con todos los CUIT/CUIL de personas humanas.
- Una API para consultas en línea del score vigente.
El BCRA también se reserva la posibilidad de incorporar mecanismos adicionales de acceso en el futuro.
Uso obligatorio en tres procesos clave
Las entidades financieras y los proveedores de servicios de pago que ofrecen cuentas de pago (PSPCP) deberán incorporar obligatoriamente el score en:
Altas y apertura de cuentas
El puntaje deberá considerarse durante la incorporación de nuevos clientes y la apertura de cuentas.
Monitoreo transaccional
Será obligatorio utilizarlo para analizar todas las modalidades de transferencias inmediatas, tanto para quienes ordenan como para quienes reciben fondos.
Revisión periódica de la cartera
Las entidades deberán reevaluar regularmente a los titulares de cuentas y, si corresponde, recategorizar su nivel de riesgo.
El score no podrá ser el único criterio de decisión
Uno de los puntos centrales de la norma es que las entidades no podrán tomar decisiones basándose exclusivamente en este indicador. El score deberá integrarse a los modelos internos de gestión de riesgos, sin reemplazar los procedimientos propios de debida diligencia, monitoreo, análisis reforzado y mitigación de fraude.
En consecuencia, la responsabilidad por la prevención del fraude seguirá recayendo sobre cada entidad financiera o PSP.
Exigencias de validación y auditoría
Los administradores de esquemas deberán demostrar ante el BCRA que el modelo posee capacidad predictiva suficiente para identificar riesgos de fraude. Para ello tendrán que presentar revisiones independientes, como mínimo semestrales, y actualizar periódicamente los modelos para adaptarlos a nuevos patrones de comportamiento.
Además, deberán entregar documentación técnica detallada que explique la metodología utilizada, las variables consideradas y las métricas que respaldan la robustez del score.
Plazos de implementación
Los administradores de esquemas de transferencias inmediatas tendrán 120 días corridos desde la publicación de la norma para implementar el sistema.
Posteriormente, bancos y PSP dispondrán de:
- 60 días para incorporar el score en los procesos de alta de clientes y revisión del padrón.
- 90 días para integrarlo al monitoreo transaccional.
Clave regulatoria
La norma introduce por primera vez en Argentina un score de fraude estandarizado y compartido a nivel sistémico, construido sobre información pública, datos de prevención de fraude y señales transaccionales. El objetivo es mejorar la capacidad del sistema financiero para detectar perfiles de riesgo antes de que se materialicen maniobras fraudulentas, especialmente en transferencias inmediatas y operaciones digitales.

